sábado, 30 de junio de 2012

‘Miserere’

Y ni una misa de funeral por todas esas revistas y periódicos de papel, por todos esos quioscos desaparecidos.

Juan José Millás - El País 29 JUN 2012 
 
En un mundo agobiado por la devaluación del euro, por el agujero de ozono y la desaparición de especies animales, por la pérdida en general, aún no hemos entonado un miserere por el cierre de los quioscos de prensa. Y se cierran todos los días, mayormente al ritmo de la jubilación de sus dueños. 
Salía uno ayer mismo del dentista de pago, valga la redundancia, y el quiosco en el que compraba EL PAÍS para leerlo minuciosamente en la cafetería de la esquina, bajo los efectos del virtuoso Nolotil, había desaparecido de la acera. Se acercaba uno, incrédulo, al lugar del crimen, por si se tratara de un problema de la vista, y donde hasta ayer había un quiosco, con su matrimonio de quiosqueros dentro, había un hueco rojizo, hinchado, un poco sangrante todavía, como el que queda en la encía tras la extracción de una muela del juicio. Un hueco por el que uno pasaba la vista obsesivamente, como la punta de la lengua por el empaste, sin que el puesto de periódicos volviera a manifestarse siquiera fuera en su versión fantasma. Y miraba uno alrededor, en busca de otro, pues su dentista se encuentra en una zona de mucho paso, y no veía ninguno, aunque si caminaba unos metros observando atentamente el firme, descubría más huecos sin cicatrizar resultantes de la extracción indolora de otros quioscos que se extendían hasta hace poco por el barrio. Se habían quedado las aceras desdentadas. Y ni un miserere, ya decimos, ni una misa de funeral por todas esas revistas y periódicos de papel en los que uno se demoraba como un niño ante un escaparate de golosinas antes de decir este y este y estas dos revistas y también este libro que se me escapó en su día. 
De todos los fármacos eliminados por Ana Mato del catálogo de la Seguridad Social, el único que no necesitaré son las lágrimas artificiales. He vuelto a llorar de forma natural.

sábado, 16 de junio de 2012

Usted y yo palmamos

JUAN JOSÉ MILLÁS 15/06/2012 laopiniondemurcia.es

Isabel Cambronero, una profesora de ballet con cuenta en la CAM, entró a formar parte de la Comisión de Control de dicha caja porque le tocó en un sorteo. Con las cosas que tocan en la lotería ocurre lo que ocurre, es decir, que no se valoran, y eso es lo que ha sucedido en este país, que todo el mundo está donde está gracias a una rifa. A los gestores de las cajas que nos han llevado a la ruina les tocó, además de la poltrona, un sueldo para toda la vida. Por eso hacían y deshacían como si ese dinero no valiera nada. Les llegó a parecer normal que bastara con abrir un armario para llenarse los bolsillos de pasta, una pasta que, como el maná, caía del cielo. A Olivas le tocó la lotería y a Blesa le tocó la lotería y a Rato le tocó la lotería. A Rato, como al ínclito Fabra, le tocó dos veces, pues antes de lo de Caja Madrid, ya le habían adjudicado de manera gratuita la presidencia del FMI. Por eso, porque no se la había trabajado, la abandonó en marcha. Lo que se consigue sin esfuerzo provoca hastío. La imagen perfecta del tedio es la del juez Dívar haraganeando en hoteles de lujo en fines de semana de cuatro o cinco días. Pero es que a Dívar le había tocado el puesto también en una tómbola.

Un programa de radio localizó hace tiempo a varias personas agraciadas años antes con un premio grande en la Lotería de Navidad, para ver qué había sido de sus vidas. La mayoría eran muy desgraciadas. El dinero, lejos de calmar sus apetitos, había abierto en ellas un vacío existencial insoportable. Además de haberlo perdido todo con la facilidad con la que lo habían ganado, se les había agriado el carácter. ¿Por qué? Porque no se trataba de un dinero obtenido con esfuerzo. Le ha ocurrido también, por ejemplo, a Ana Botella, a la que le tocó en otra rifa la alcaldía de Madrid, en la que no cesa de hacer el ridículo. No digamos nada de esa panda de miembros del PP, PSOE, IU, CC OO y UGT, que se repartieron de forma aleatoria los puestos de consejeros en la CAM o Caja Madrid. Se llevaban más de 100.000 euros anuales como el que cobra una quiniela de catorce y no sentían la necesidad de currárselos. Este país es el resultado de una tómbola en la que a usted y a mí nos ha tocado palmar.


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2012/06/15/palmamos/409805.html

sábado, 9 de junio de 2012

Nunca llegarás a nada

JUAN JOSÉ MILLÁS 08/06/2012 La opinión de Tenerife www.laopinion.es

El Gobierno, pese a las evidencias de delito, ha resuelto proteger a Carlos Dívar. También ha decidido echar el freno a cualquier intento de investigación parlamentaria sobre el caso Bankia. Todo ello sin descuidar su alianza con los defraudadores, a quienes se ha ofrecido para lavarles el dinero negro justo en las mismas fechas por las que usted y yo hacemos la declaración anual de la renta. Le he preguntado a mi asesor fiscal si puedo cargar como gastos en la mía la parte proporcional de las cenas y cuchipandas que le hemos costeado al presidente del CGPJ y me ha dicho que no. Me habría gustado hacerlo para dejar constancia escrita de lo que los contribuyentes nos sacrificamos por nuestras élites. Lo olvidado, decía mi madre, ni agradecido ni pagado.
En cuanto a lo de Bankia, piensa uno que con 24.000 millones de euros, que es lo que tenemos que apoquinar entre usted y yo para arreglar el roto de Rato, se pueden pagar muchas cenas. Se mire por donde se mire, un atraco en toda regla. ¿Por qué al Gobierno le da miedo perseguir a sus autores? Ni idea, pero por ese camino el Gobierno se parece cada día más a una sucursal de la mafia. Pues bien, dice mi asesor fiscal que tampoco puedo incluir como gastos lo que me va a sacar Rajoy para dárselo a Bankia. Al verme tan enfadado, me ha preguntado si no dispongo de dinero negro para lavar.
-No –digo yo–, ¿por qué?
-Hombre porque ahora tendrías una oportunidad fantástica para legalizarlo sin apenas coste.
-¿Y de dónde voy a sacar yo el dinero negro? –le pregunto.
-¿No has traficado este año con armas? –me pregunta.
-No.
-¿Y con drogas?
-Tampoco.
El asesor me hace una lista de actividades –la trata de blancas entre ellas– por las que el Gobierno estaría dispuesto a resarcirme de las cenas del juez Dívar y del atraco a Bankia, pero no me dedico a ninguna porque soy un inútil. Me lo decía también mi madre: Nunca llegarás a nada.


http://www.laopinion.es/opinion/2012/06/08/llegaras/417446.html?utm_source=rss

martes, 5 de junio de 2012

Los Amos del Mundo

Arturo Pérez-Reverte

(Artículo de Arturo Pérez-Reverte, publicado en ‘El Semanal’ el 15 -11- 1998).

http://xlsemanal.finanzas.com/web/articulo_complementarios.php?id_edicion=3687&id_articulo=37397&id=18009&p=magazine


Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla antro del computador, su futuro y el de sus hijos.

Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street , y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.

Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

 (Artículo de Arturo Pérez-Reverte, publicado en ‘El Semanal’ el 15 -11- 1998).

 http://xlsemanal.finanzas.com/web/articulo_complementarios.php?id_edicion=3687&id_articulo=37397&id=18009&p=magazine

lunes, 4 de junio de 2012

El mayordomo

Juan José Millás 02/06/2012 - Información.es El Periódico de Alicante
 
Parece que todo el mundo tenía intereses inconfesables en Bankia, todo el mundo menos usted, lector, yo mismo y nuestras respectivas familias. ¿Por qué, si no, ese empeño general en tapar la basura? ¿Qué le pasaría a Rajoy si se levantaran las alfombras?, ¿qué a Esperanza Aguirre?, ¿qué a Blesa, a Rato y compañía?, ¿qué a los miembros de CC OO y UGT que se sentaban en el consejo de administración?, ¿qué a los del PSOE e IU? ¿Por qué hasta los aparentemente partidarios de investigar lo solicitan con la boca pequeña? ¿Sería capaz alguno de los consejeros aludidos de explicar al contribuyente en qué consistía su trabajo? Explicarlo de forma sencilla, se entiende. Yo acudía, por ejemplo, a la sede de la institución el último jueves de cada mes, me sentaba a la mesa, decía que sí a todo, firmaba donde hubiera que firmar y me llevaba crudos doce o trece mil euros.

¿Era así? Nos lo expliquen, coño. ¿Por qué callan mientras el resto de los españoles acudimos a tapar, con lo que no tenemos, ese desfalco histórico? ¿No le parece a usted, lector, que un silencio de ese calibre solo puede ser el resultado de una complicidad tan extendida que apenas usted y su familia, además de yo y la mía, permanecíamos fuera del secreto? Todo son conjeturas. Cuando se mete uno en la cama, cuando va en el metro haciendo números, cuando espera en la marquesina del autobús la llegada del furgón mortuorio, no hace otra cosa que darle vueltas al asunto de manera obsesiva.

¿Se hacen los demás las mismas preguntas que usted y yo? ¿Es Dívar, por ejemplo, un caradura redomado? ¿Es Rajoy un mentiroso incorregible? ¿Qué oculta de su propio pasado el ministro de Defensa en esos papeles que, llegado el momento de su desclasificación, no nos deja ver? ¿Con qué criterio, el de Exteriores, saca pecho o se humilla frente a las agresiones supuestas o reales de que somos objeto? ¿Hay todavía en el Gobierno alguien que sepa hacia dónde nos dirigimos? ¿Está la oposición dispuesta a oponerse? ¿Por qué en el Vaticano, como en las malas novelas policiacas, el asesino es el mayordomo?

Por cierto, ¿se imaginan a Cristo con mayordomo?



http://www.diarioinformacion.com/opinion/2012/06/02/mayordomo/1260352.html

viernes, 1 de junio de 2012

La Banda

Maruja Torres 31 MAY 2012 - El País

Si esto es un naufragio, los hay que flotan sobre nosotros en yate o jet privado. Se nos está informando minuto a minuto acerca de la espectacularidad de la caída y de la profundidad a la que llegaremos, pero carecemos de datos sobre quienes la propiciaron en su provecho. Si esto es un naufragio, no debemos olvidar —ni perdonar— que quienes ahora nos ahogamos lo hacemos para asegurar el bienestar de ese pequeño porcentaje de traficantes que se están apoderando de la mayor parte de la riqueza del mundo. A cambio de hundirnos, la Banda Internacional de los Ejecutantes se ha hecho con los sueldazos, las indemnizaciones, los bonos, los intereses, el capital y los calzoncillos. Los Gobiernos socialdemócratas empezaron a preparar el terreno, con esa pusilanimidad que les caracteriza. Las derechas lo hacen mejor: resueltamente. Entre tanto, nos venden la película de que fuimos nosotros quienes destrozamos el barco.

Todo este catacrac forma parte de un plan deliberado para convertir a los europeos —empezando por el Sur: pero espera, Alemania— en chinos de los de antes, de cuyos beneficios, un trabajo de mierda pésimamente pagado hasta la muerte, serán eliminados quienes no se conformen con comer solo el arroz necesario para poder seguir currando, los demasiado viejos, los que no estén sanos, los que no trabajen demasiado rápido. ¿Y por qué no también las mujeres, que pueden quedar embarazadas, y los homosexuales, que pierden tanto tiempo acicalándose? Cualquier barbaridad es posible para estos nuevos hunos que asuelan Europa. Asnos ávidos de dinero y de brillo social, convertidos en ejecutivos, pisotean nuestros restos. Cargarse nuestra capacidad de consumo ya no les preocupa. Solo les importa la suya. Yates, jets, fincas, fiestas, chorradas de marca con las que sobrevuelan placenteramente el naufragio. Es la nueva Peste, y la vacuna, llamada Transparencia, también fue robada.


http://elpais.com/elpais/2012/05/30/opinion/1338370633_938081.html