JUAN JOSÉ MILLÁS 01/05/2012 laopinioncoruna.es
La Iglesia, que se pasa la vida hablando de sexo, debería manifestarse también acerca de las últimas decisiones del Gobierno. Aún no sabemos qué le parece, por ejemplo, el hecho de que dejemos de atender a los inmigrantes enfermos. No nos imaginamos a Jesús pidiéndole la cartilla sanitaria a un ciego antes de sanarlo. Es más, Jesús atendería antes al inmigrante, al pobre, que al enfermo con recursos. He buceado durante horas en Internet, buscando alguna manifestación de Rouco Varela o adláteres, signifique lo que signifique adláteres, sobre esta iniciativa gubernamental, pero parece que no saben, no contestan. Es como si hubieran decidido especializarse únicamente en divorcios, asuntos clínicos (sobre todo los relacionados con el embarazo), y tendencias sexuales.
No nos parece mal. Tampoco criticaríamos que hubiera cardenales u obispos que opinaran todo el rato sobre cuestiones de ingeniería aeronáutica o de arquitectura modular. Pero echamos en falta sus opiniones acerca del trato que de ahora en adelante se va a dar a los enfermos y a los jubilados, que son, junto a los inmigrantes, los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Nosotros somos partidarios de la separación entre la religión y la política, pero dado que la jerarquía se politizó tanto cuando gobernaba Zapatero, no acabamos de entender esta despolitización súbita, como si hubieran sido víctimas de una conversión.
A la Conferencia Episcopal no le afecta, seguramente, la subida de IVA ni de las cargas fiscales en general. Ya sabemos que por no pagar no paga ni el impuesto sobre bienes inmuebles, pero aun así debería salir en defensa de sus fieles. No comprendemos, en fin, este silencio sobrevenido cuando más faltan nos harían sus opiniones. Por ejemplo, ¿es monseñor Camino partidario de la dación en pago? Comprendemos que para opinar sobre este asunto se deben adquirir ciertos conocimientos de economía, así como del funcionamiento de los bancos. Pero para gente que sabe tanto del matrimonio sin estar casada y del sexo sin practicarlo no debería resultar difícil ponerse al día en estos temas que tanto agobian a la feligresía. Gracias.
http://www.laopinioncoruna.es/opinion/2012/05/01/silencio-subito/604420.html
miércoles, 2 de mayo de 2012
sábado, 28 de abril de 2012
Un sindiós
Juan José Millás-El País \ 27/04/2012
Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos:
Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal.
Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables.
En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública.
No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola.
Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca.
Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo.
Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía.
A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales.
Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa.
A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades.
http://elpais.com/elpais/2012/04/26/opinion/1335442116_849344.html
Un sindiós
-Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir-
Juan José Millás-El País \ 27/04/2012
Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos:
Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal.
Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables.
En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública.
No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola.
Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca.
Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo.
Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía.
A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales.
Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa.
A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades.
http://elpais.com/elpais/2012/04/26/opinion/1335442116_849344.html
Juan José Millás-El País \ 27/04/2012
Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos:
Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal.
Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables.
En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública.
No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola.
Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca.
Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo.
Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía.
A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales.
Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa.
A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades.
http://elpais.com/elpais/2012/04/26/opinion/1335442116_849344.html
sábado, 21 de abril de 2012
Teología y sexo
Los telediarios en los que sale monseñor Reig apestan a sexo rancio, a testosterona caducada y a ignorancia roquefort
JUAN JOSÉ MILLÁS - LAPROVINCIA.ES 20/04/2012
A Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá, le gusta más hablar de sexo que de Dios. De hecho, a Dios ni lo menciona últimamente porque lo que a él le pone no es la teología, sino la sexología. Acabará abriendo en el palacio episcopal una consulta de enfermedades venéreas como las que se veían en el Madrid de los años 50 del pasado siglo, una consulta cutre, con chinches y olor a formol. Aparece monseñor en la tele y a mí me da un ataque de sinestesia, pues percibo su olor a través de la vista. Lo huelo tanto que he de taparme las narices y ventilar luego la casa. Los telediarios en los que sale monseñor Reig apestan a sexo rancio, a testosterona caducada y a ignorancia roquefort. No todas las ignorancias huelen igual, pero la del obispo de Alcalá huele a roquefort, o sea, a pies. Que se asee un poco.
He ahí, en fin, un caso de vocación equivocada, como el de tanta gente que empieza una carrera y la abandona a la mitad por otra, o como tanta gente que finge formarse en esto y se forma en aquello. La pregunta es dónde obtuvo Reig los profundos conocimientos de que da muestras acerca del sexo. En otras palabras: ¿Disimulaba, de estudiante, los textos de sexología entre las tapas de los de teología o los de teología entre los de sexología? En cualquier caso, estudiara lo que estudiara, de lo que a él le gusta presumir es de formación venérea, de técnicas amatorias y de testosterona. No es que la religión no le haya servido de nada, pues gracias a ella sabe que la homosexualidad es una enfermedad que se cura con las terapias adecuadas y que los homosexuales castos pueden ser muy felices. Esa combinación multidisciplinar entre religión y genitalidad (la genitalidad le encanta) podría dar lugar a una nueva disciplina intelectual de enorme éxito, como cuando a alguien se le ocurrió juntar Económicas y Empresariales.
Ahí está Monseñor, ahí sigue, utilizando el púlpito y la tele para propagar el odio a la diferencia sin que sus superiores se atrevan a llamarle al orden. A lo mejor es que a sus superiores, como tema de conversación, les pone también más el sexo que Dios.
http://www.laprovincia.es/opinion/2012/04/20/teologia-sexo/452410.html
JUAN JOSÉ MILLÁS - LAPROVINCIA.ES 20/04/2012
A Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá, le gusta más hablar de sexo que de Dios. De hecho, a Dios ni lo menciona últimamente porque lo que a él le pone no es la teología, sino la sexología. Acabará abriendo en el palacio episcopal una consulta de enfermedades venéreas como las que se veían en el Madrid de los años 50 del pasado siglo, una consulta cutre, con chinches y olor a formol. Aparece monseñor en la tele y a mí me da un ataque de sinestesia, pues percibo su olor a través de la vista. Lo huelo tanto que he de taparme las narices y ventilar luego la casa. Los telediarios en los que sale monseñor Reig apestan a sexo rancio, a testosterona caducada y a ignorancia roquefort. No todas las ignorancias huelen igual, pero la del obispo de Alcalá huele a roquefort, o sea, a pies. Que se asee un poco.
He ahí, en fin, un caso de vocación equivocada, como el de tanta gente que empieza una carrera y la abandona a la mitad por otra, o como tanta gente que finge formarse en esto y se forma en aquello. La pregunta es dónde obtuvo Reig los profundos conocimientos de que da muestras acerca del sexo. En otras palabras: ¿Disimulaba, de estudiante, los textos de sexología entre las tapas de los de teología o los de teología entre los de sexología? En cualquier caso, estudiara lo que estudiara, de lo que a él le gusta presumir es de formación venérea, de técnicas amatorias y de testosterona. No es que la religión no le haya servido de nada, pues gracias a ella sabe que la homosexualidad es una enfermedad que se cura con las terapias adecuadas y que los homosexuales castos pueden ser muy felices. Esa combinación multidisciplinar entre religión y genitalidad (la genitalidad le encanta) podría dar lugar a una nueva disciplina intelectual de enorme éxito, como cuando a alguien se le ocurrió juntar Económicas y Empresariales.
Ahí está Monseñor, ahí sigue, utilizando el púlpito y la tele para propagar el odio a la diferencia sin que sus superiores se atrevan a llamarle al orden. A lo mejor es que a sus superiores, como tema de conversación, les pone también más el sexo que Dios.
http://www.laprovincia.es/opinion/2012/04/20/teologia-sexo/452410.html
domingo, 15 de abril de 2012
Mal día para matar elefantes
Carlos Carnicero 14/04/2012
Circulaba por las redes sociales una foto
del Rey con un elefante al que se supone que acaba de dar caza. El enlace a
la foto ha sido censurado. Esconder los hechos es la torpeza que
faltaba hoy por realizar. Mala gestión del servicio de prensa de la Casa
Real. Es/era una imagen terrible de una animal en vías de extinción
abatido por arma de fuego. ¿Qué les pasa a los Borbones con las escopetas? ¿No
pueden vivir sin disparar?
Foto censurada del Rey con su víctima.
El Rey tiene derechos, muchos, y algunas
obligaciones. Salir de España sin conocimiento de la opinión pública no parece
indicado. Irse a cazar elefantes a África parece una frivolidad en todo caso y
más en estos tiempos de crisis.
La Monarquía está en el ojo del huracán. La
crisis del caso Urdangarín es de primer nivel. El accidente con arma de fuego
del nieto mayor del Rey revela que algo anda mal en la Familia Real cuando se
le deja manipular a un menor de trece años una escopeta de caza. Eso está
expresamente prohibido.
La fatalidad ha hecho
coincidir el accidente del Rey, con rotura de la cadera por tres sitios, en el
aniversario de la República. Casualidad, sin duda, pero con cierta carga
alegórica. La Monarquía estará vigente en España mientras los españoles quieran
que esté. Ni un minuto más. Convendría que los miembros de la Corona tuvieran
una prudencia y una ejemplaridad exquisita. Porque los tiempos de crisis promueven
convulsiones y cambios. Y la monarquía, en España, se soporta en la legalidad y
se mantiene por las simpatía y la eficacia del Rey como jefe del Estado. Pero
no existe un gran arraigo social. La sombra de que el Rey fue nombrado heredero
de la jefatura del estado por el general Franco no se ha borrado de la memoria.
Y ese déficit se conjugó legalmente con la Constitución de 1978. Y el Rey
consiguió su convalidación popular con su actitud frente al golpe del 23-F.
Pero la Monarquía todavía necesita una convalidación cotidiana. Y cada vez que
mete la pata una persona vinculada a la Familia Real, la institución se
tambalea.
No son tiempos para matar elefantes. No debieran
ser cazados nunca, pero menos en estos tiempos. No ha sido una cacería
apropiada. Y los ciudadanos se preguntan cómo el Rey de España se puede ir a
matar elefantes y solo nos enteremos cuando se fractura la cadera.
Sin piedad
Esto no es una crisis. Esto es una remodelación del mundo, emprendida por los poderosos
Maruja Torres – El País - 12 ABR 2012
Me preguntaron para una entrevista si Rajoy es el hombre adecuado para esta crisis. Respondí que, en primer lugar, esto no es una crisis. Esto es una remodelación del mundo, emprendida por los poderosos para que los débiles pierdan lo poco que han conseguido a lo largo de décadas de lucha. Esta es una asiatización, una tercermundialización (palabras nuevas para tiempos nuevos) de Europa, de la más indefensa, y más que eso, es el surgimiento de cosas que ni siquiera somos capaces de imaginar. Por lo menos, yo no tengo ni idea, pero me parece que caminamos hacia sociedades para las que Juego de tronos (adoro esa serie que representa nuestro pasado en el corazón de las tinieblas) será algo así como el telediario de mediodía.
Dentro de ese esquema de arrasamiento y derribo, claro que Rajoy y sus acompañantes constituyen la mejor opción. Lo que tienen que hacer lo hacen rápido, de un tajo, limpiamente, sin remordimientos. Al presidente de lo que va quedando de este país se le nota una ardiente impaciencia cada vez que no tiene más remedio que dar explicaciones en el Congreso, no sólo porque con la mayoría que se le ha otorgado se pasa las sesiones parlamentarias y a los adversarios políticos por el forro, sino porque sabe perfectamente que ni los congresistas ni los ciudadanos gracias a cuyo voto fueron elegidos van a pintar algo en el mundo que viene.
Rajoy es un gran liquidador, y su equipo de limpieza, muy competente. Para facilitar su tarea, de vez en cuando la mala oficial del PP, doña Esperanza Aguirre, se suelta la moña y plantea un nuevo dislate, y los coristas se escandalizan, vociferantes, o se ponen púlcramente en contra, y ahí queda eso. Esa apariencia de que se va improvisando.
De improvisar, nada. Está todo muy controlado.
http://elpais.com/elpais/2012/04/11/opinion/1334139253_564824.html
viernes, 6 de abril de 2012
Metástasis aeroportuaria
JUAN JOSÉ MILLÁS 05/04/2012 - laprovincia.es
Con un solo ayuntamiento, un aeropuerto y un Guggenheim van que arden los dos Quicios.
¿Un pueblo de cinco habitantes debe disponer de ayuntamiento, alcalde, concejales de cultura, de economía, de seguridad, etc.? ¿Puede un ayuntamiento ser más grande que la localidad para la que trabaja? No sabemos cuántos habitantes hacen falta para fundar un pueblo, no sabemos nada de nada. En España tenemos un Estado Central y diecisiete autonomías que han devenido en una suerte de metástasis del Estado porque con frecuencia llevan a cabo las mismas funciones, es decir, multiplican la burocracia, que es la enfermedad del Estado como la mixomatosis es la de los conejos. No nos habíamos diagnosticado la mixomatosis, o la burocracia, hasta ahora mismo porque el dinero público fluía como el vino. Teníamos agua caliente central y gas en cada piso. Y un pitorro por el que salía la pasta al girar la llave. Ahora la giras y no cae un euro, ni siquiera una peseta. Las tuberías gimen, sí, retumban, pero no sueltan nada. Quiere decirse que todo aquel dinero era líquido, como nuestra cultura. Lo paradójico es que disponiendo de tanta pasta líquida nos hayamos quedado sin liquidez.
El 46% de los pueblos españoles tiene menos de 500 habitantes. Quinientos habitantes no son nada. Los metes en un polideportivo y es lo mismo que si hubieras metido cinco garbanzos en una olla exprés de ocho raciones. Sobra polideportivo por todas partes. No digamos si los llevas a un aeropuerto. Pero aquí, hasta hace poco, si no tenías un aeropuerto, un polideportivo y un Guggenheim no eras nadie. Si no tienes ayuntamiento, tampoco. Quiere decirse que el asunto es grave. Entre Quicio de Arriba y Quicio de Abajo, dos pueblos limítrofes de cualquier provincia española, suman 80 habitantes, cada uno con su ayuntamiento y quizá su aeropuerto y su Guggenheim. La razón dice que Quicio de Arriba y Quicio de Abajo deberían fusionarse, al modo de las grandes empresas, para ahorrar costes. Con un solo ayuntamiento, un aeropuerto y un Guggenheim van que arden los dos Quicios. Eso es lo que dice la razón, pero cuando alguien está fuera de quicio, está fuera de quicio. No va a resultar fácil la fusión porque somos muy nacionalistas de las pequeñas cosas. Nos va la metástasis aeroportuaria, en fin. Buenos días.
http://www.laprovincia.es/opinion/2012/04/05/metastasis-aeroportuaria/449833.html
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