sábado, 9 de junio de 2012

Nunca llegarás a nada

JUAN JOSÉ MILLÁS 08/06/2012 La opinión de Tenerife www.laopinion.es

El Gobierno, pese a las evidencias de delito, ha resuelto proteger a Carlos Dívar. También ha decidido echar el freno a cualquier intento de investigación parlamentaria sobre el caso Bankia. Todo ello sin descuidar su alianza con los defraudadores, a quienes se ha ofrecido para lavarles el dinero negro justo en las mismas fechas por las que usted y yo hacemos la declaración anual de la renta. Le he preguntado a mi asesor fiscal si puedo cargar como gastos en la mía la parte proporcional de las cenas y cuchipandas que le hemos costeado al presidente del CGPJ y me ha dicho que no. Me habría gustado hacerlo para dejar constancia escrita de lo que los contribuyentes nos sacrificamos por nuestras élites. Lo olvidado, decía mi madre, ni agradecido ni pagado.
En cuanto a lo de Bankia, piensa uno que con 24.000 millones de euros, que es lo que tenemos que apoquinar entre usted y yo para arreglar el roto de Rato, se pueden pagar muchas cenas. Se mire por donde se mire, un atraco en toda regla. ¿Por qué al Gobierno le da miedo perseguir a sus autores? Ni idea, pero por ese camino el Gobierno se parece cada día más a una sucursal de la mafia. Pues bien, dice mi asesor fiscal que tampoco puedo incluir como gastos lo que me va a sacar Rajoy para dárselo a Bankia. Al verme tan enfadado, me ha preguntado si no dispongo de dinero negro para lavar.
-No –digo yo–, ¿por qué?
-Hombre porque ahora tendrías una oportunidad fantástica para legalizarlo sin apenas coste.
-¿Y de dónde voy a sacar yo el dinero negro? –le pregunto.
-¿No has traficado este año con armas? –me pregunta.
-No.
-¿Y con drogas?
-Tampoco.
El asesor me hace una lista de actividades –la trata de blancas entre ellas– por las que el Gobierno estaría dispuesto a resarcirme de las cenas del juez Dívar y del atraco a Bankia, pero no me dedico a ninguna porque soy un inútil. Me lo decía también mi madre: Nunca llegarás a nada.


http://www.laopinion.es/opinion/2012/06/08/llegaras/417446.html?utm_source=rss

martes, 5 de junio de 2012

Los Amos del Mundo

Arturo Pérez-Reverte

(Artículo de Arturo Pérez-Reverte, publicado en ‘El Semanal’ el 15 -11- 1998).

http://xlsemanal.finanzas.com/web/articulo_complementarios.php?id_edicion=3687&id_articulo=37397&id=18009&p=magazine


Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla antro del computador, su futuro y el de sus hijos.

Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street , y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.

Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

 (Artículo de Arturo Pérez-Reverte, publicado en ‘El Semanal’ el 15 -11- 1998).

 http://xlsemanal.finanzas.com/web/articulo_complementarios.php?id_edicion=3687&id_articulo=37397&id=18009&p=magazine

lunes, 4 de junio de 2012

El mayordomo

Juan José Millás 02/06/2012 - Información.es El Periódico de Alicante
 
Parece que todo el mundo tenía intereses inconfesables en Bankia, todo el mundo menos usted, lector, yo mismo y nuestras respectivas familias. ¿Por qué, si no, ese empeño general en tapar la basura? ¿Qué le pasaría a Rajoy si se levantaran las alfombras?, ¿qué a Esperanza Aguirre?, ¿qué a Blesa, a Rato y compañía?, ¿qué a los miembros de CC OO y UGT que se sentaban en el consejo de administración?, ¿qué a los del PSOE e IU? ¿Por qué hasta los aparentemente partidarios de investigar lo solicitan con la boca pequeña? ¿Sería capaz alguno de los consejeros aludidos de explicar al contribuyente en qué consistía su trabajo? Explicarlo de forma sencilla, se entiende. Yo acudía, por ejemplo, a la sede de la institución el último jueves de cada mes, me sentaba a la mesa, decía que sí a todo, firmaba donde hubiera que firmar y me llevaba crudos doce o trece mil euros.

¿Era así? Nos lo expliquen, coño. ¿Por qué callan mientras el resto de los españoles acudimos a tapar, con lo que no tenemos, ese desfalco histórico? ¿No le parece a usted, lector, que un silencio de ese calibre solo puede ser el resultado de una complicidad tan extendida que apenas usted y su familia, además de yo y la mía, permanecíamos fuera del secreto? Todo son conjeturas. Cuando se mete uno en la cama, cuando va en el metro haciendo números, cuando espera en la marquesina del autobús la llegada del furgón mortuorio, no hace otra cosa que darle vueltas al asunto de manera obsesiva.

¿Se hacen los demás las mismas preguntas que usted y yo? ¿Es Dívar, por ejemplo, un caradura redomado? ¿Es Rajoy un mentiroso incorregible? ¿Qué oculta de su propio pasado el ministro de Defensa en esos papeles que, llegado el momento de su desclasificación, no nos deja ver? ¿Con qué criterio, el de Exteriores, saca pecho o se humilla frente a las agresiones supuestas o reales de que somos objeto? ¿Hay todavía en el Gobierno alguien que sepa hacia dónde nos dirigimos? ¿Está la oposición dispuesta a oponerse? ¿Por qué en el Vaticano, como en las malas novelas policiacas, el asesino es el mayordomo?

Por cierto, ¿se imaginan a Cristo con mayordomo?



http://www.diarioinformacion.com/opinion/2012/06/02/mayordomo/1260352.html

viernes, 1 de junio de 2012

La Banda

Maruja Torres 31 MAY 2012 - El País

Si esto es un naufragio, los hay que flotan sobre nosotros en yate o jet privado. Se nos está informando minuto a minuto acerca de la espectacularidad de la caída y de la profundidad a la que llegaremos, pero carecemos de datos sobre quienes la propiciaron en su provecho. Si esto es un naufragio, no debemos olvidar —ni perdonar— que quienes ahora nos ahogamos lo hacemos para asegurar el bienestar de ese pequeño porcentaje de traficantes que se están apoderando de la mayor parte de la riqueza del mundo. A cambio de hundirnos, la Banda Internacional de los Ejecutantes se ha hecho con los sueldazos, las indemnizaciones, los bonos, los intereses, el capital y los calzoncillos. Los Gobiernos socialdemócratas empezaron a preparar el terreno, con esa pusilanimidad que les caracteriza. Las derechas lo hacen mejor: resueltamente. Entre tanto, nos venden la película de que fuimos nosotros quienes destrozamos el barco.

Todo este catacrac forma parte de un plan deliberado para convertir a los europeos —empezando por el Sur: pero espera, Alemania— en chinos de los de antes, de cuyos beneficios, un trabajo de mierda pésimamente pagado hasta la muerte, serán eliminados quienes no se conformen con comer solo el arroz necesario para poder seguir currando, los demasiado viejos, los que no estén sanos, los que no trabajen demasiado rápido. ¿Y por qué no también las mujeres, que pueden quedar embarazadas, y los homosexuales, que pierden tanto tiempo acicalándose? Cualquier barbaridad es posible para estos nuevos hunos que asuelan Europa. Asnos ávidos de dinero y de brillo social, convertidos en ejecutivos, pisotean nuestros restos. Cargarse nuestra capacidad de consumo ya no les preocupa. Solo les importa la suya. Yates, jets, fincas, fiestas, chorradas de marca con las que sobrevuelan placenteramente el naufragio. Es la nueva Peste, y la vacuna, llamada Transparencia, también fue robada.


http://elpais.com/elpais/2012/05/30/opinion/1338370633_938081.html

sábado, 26 de mayo de 2012

¡Viva la justicia!

Viene a ser como comer sin hambre o amar a alguien sin quererlo

JUAN JOSÉ MILLÁS - laprovincia.es 25/05/2012

La fiscalía ha archivado el caso Dívar al no apreciar en su actitud "afán de lucro". ¿Significa eso que si un servidor atraca un banco porque sí tampoco irá a la cárcel? ¿Que si un funcionario mete la mano en la caja sin otra intención que la de pasar el rato será ascendido? No sabemos qué rayos significa lo del afán de lucro, y no porque no hayamos estudiado el asunto a fondo, sino porque el fondo del asunto era puro cieno, fango, limo, légamo. Metías la mano y la sacabas llena de bichos raros, de los que habitan en las profundidades inaccesibles de la conciencia y en los abismos de algunas resoluciones judiciales. Metías la mano y salía sin dedos. Resulta que Dívar, aficionado a la semana caribeña, se hospedaba en los mejores hoteles de Marbella sin afán de lucro, viajaba en la clase Club del AVE sin afán de lucro y reservaba mesa para dos en los restaurantes más caros de Marbella sin afán de lucro. Vivía el hombre a cuerpo de rey, siempre a nuestra costa, sin afán de lucro, de ahí que la fiscalía, en su afán por descubrir la verdad, haya cerrado el caso Dívar.

Lo del afán de lucro nos trae a la memoria un momento estelar de Ratzinger: cuando dijo aquello de que el sexo, dentro del matrimonio, estaba tolerado por la Iglesia a condición de que se practicara sin concupiscencia, es decir, sin apetito. El sexo sin apetito nos ha parecido desde siempre la mayor expresión de escepticismo que el ser humano es capaz de llevar a cabo. Viene a ser como comer sin hambre o amar a alguien sin quererlo. Cuando uno no cree en nada, absolutamente en nada, puede caer sin duda en tales actitudes aparentemente contradictorias.

-Querida, ¿hacemos el amor?

-Solo a condición de que no lo desees.

-No lo deseo.

-Pues vamos allá.

Dívar se despertaba en habitaciones o suites de hoteles en las que usted y yo solo dormiremos en sueños, se tomaba unas ostras que parecían mantequilla de mar, revolvía en su cazuela de barro, con el tenedor de madera, unas angulas de a mil euros el cuarto. Pero lo hacía todo sin concupiscencia. Y eso es lo que le ha salvado de la quema, mire usted.

¡Viva la justicia!

http://www.laprovincia.es/opinion/2012/05/25/viva-justicia/459680.html

viernes, 18 de mayo de 2012

Bruto es un hombre honrado

Arturo Pérez-Reverte 18/05/2012 - finanzas.com


El tercer acto de la tragedia Julio César contiene un ejemplo interesante de lo que, desde la Logse o por ahí cerca, llamamos comprensión lectora, y que hasta hace poco se conocía por simple sentido común. Para levantar al pueblo romano contra Bruto y los otros asesinos de César, el Marco Antonio de Shakespeare empieza su famoso discurso aludiendo varias veces a Bruto como «un hombre honrado». Y el pueblo, voluble pero no completamente imbécil, termina captando el sentido de la ironía y acaba queriendo hacer picadillo a los magnicidas. Dicho de otra forma, la comprensión lectora de los romanos fue en este caso, y en términos generales, la apropiada.

No sé qué suerte correrían Marco Antonio y su discurso, de difundirse a través de lo que hoy llamamos redes sociales. Si algo caracteriza lo que circula es la superficialidad y falta de rigor. A más simpleza, mayor difusión. Por situar un ejemplo, un mensaje típico de Twitter sería: «Dice Einstein que todo es relativo», seguido de treinta mil comentarios a favor o en contra de que todo sea relativo: un tercio de ellos procedentes de quienes no saben quién fue Einstein, y otro tercio escrito por osados analfabetos que no es ya que ignoren quién fue Einstein, sino que ignoran el significado de la palabra relativo.

Salvando categorías, citaré un caso personal. Hace poco, elogiando Grupo 7 en Twitter, me congratulé de que la película muestre también esa otra Sevilla real, turbia, de putas, yonkis, marginación y gentuza que nunca sale en el Hola, en vez de remachar sólo el camelo constante de bares, ferias, semanas santas y carretas camino del Rocío. A los pocos minutos, una página de Internet que no se distingue por el rigor de sus contenidos y reseñas, lanzaba en la red el siguiente titular: Pérez-Reverte: «La Sevilla real son yonkis, putas y gentuza».

A partir de entonces, fue ese mensaje el que empezó a difundirse en la red. Y sobre él, no sobre los razonados mensajes originales, surgió el proceso de viralidad común en estos casos. Alguno de ustedes sabe la que se lio: tres mil tuiteos el primer día y cinco mil la semana siguiente. Con la particularidad de que, tratándose de Sevilla, fértil en cofradías, equipos de fútbol y otras instituciones, una legión de capillitas, penitentes, aficionados al deporte rey, a la hípica, a los toros, a la feria, al flamenco y a las tapas de garbanzos con espinacas, se pusieron como tigres hircanos. Una hora después, unos pedían la retirada de mis libros de las librerías y otros exigían al alcalde que articulara mecanismos legales para prohibirme volver allí. Luego empezaron a intervenir los sensatos, los que saben leer sujeto, verbo, predicado y lo que hay detrás de cada cosa, y el asunto se fue equilibrando hasta derivar en debate, ya ajeno a mí, sobre si había razón o no en mis afirmaciones originales: Sevilla como bella ciudad escasa de autocrítica, barrios marginales, endogamia cultural y otros detalles.

Fue, desde luego, una buena experiencia más sobre la torpe condición humana, la cultura o la ausencia de ella, la inteligencia de los lúcidos y la estupidez fanática de los menguados. Hubo detalles asombrosos. Llevo veinte años escribiendo esta página, que allí se publica con el ABC. Supongo que ciertos ciudadanos me habrán leído alguna vez, y eso incluye artículos premiados sobre Sevilla, dos novelas que escribí con ella como escenario, e innumerables alusiones afectuosas a una ciudad que, además, me concedió el premio de Turismo «por difundir positivamente la imagen de Sevilla en el mundo». Y pese a tales antecedentes, gente culta, sensata, que tiene contexto, que lee periódicos y libros, incluso algunos comunicantes que se declararon lectores míos de toda la vida, juraban no volver a leer un libro escrito por mí. «Lávese la boca cuando quiera hablar de Sevilla». Etcétera.

También, en esto de pasar buenos ratos echando pan a los patos, fue interesante el alto número de sevillanos varones que mencionaron a mi madre como argumento estrella. Nunca había ocurrido antes, aunque llevo tiempo de broncas en Twitter, incluso con nacionalistas furibundos y feministas radicales en materia de lenguaje. Y me parece significativo. Brindo el dato a los sociólogos, a la hora de considerar el peso de las madres en la mentalidad de cierta población masculina de Sevilla. En cualquier caso, hubo dos mensajes notables que atesoré con entusiasmo coleccionista. Uno, famoso al difundirse luego con mucha guasa en la red, fue el que solicitaba para mí la pena de Garrote Bil. El otro, resumen fantástico de todo el disparate, me parece perfecto para ilustrar este artículo: «Debe pedir perdón por ofender a todos los andaluces y todas las andaluzas». O sea: España resumida en dos tuits.



http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/20120520/bruto-hombre-honrado-2565.html

sábado, 12 de mayo de 2012

A los sindicalistas que no tienen chalet ni usan reloj de oro.



by lucasleonsimon 12/05/2012

En este país de mangantes, fascistas –de tomo y lomo- y pelagatos que pasan por directores de periódico, hace tiempo que lleva desatada una campaña de desprestigio calamar contra los sindicatos y los sindicalistas.

Pretende el gremio de junta letras a sueldo de los banqueros, que con la tinta que injuriosamente expande en su caldo de cultivo de jubilados de la guardia civil, antiguos falangistas, policías represores, curas con sotana y fascistas rancios y de medio pelo, ocultar el latrocinio soberano que dos decenas de millares de capitalistas, empresarios de profesión defraudadora y la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, someten a este país, al que farisaicamente llaman “la patria”.

Tienen una leyenda urbana preferida: los sindicalistas son unos vagos, que no quieren trabajar que arruinan al país con sus “liberados”, que tienen chalets, comen en restaurantes de lujo y pavonean pelucos de oro.

El rigor intelectual y de realidad de este análisis esta a la misma altura que la de su autores. Exactamente una mierda. Hay en el conjunto del país un total de 33.000 “liberados”, imprescindibles para el funcionamiento de una estructura tan compleja administrativa y funcional como un sindicato de clase. Su sueldo no siempre lo paga la subvención del estado sino que está recogido en innumerables convenios del sector y de empresa. La CEOE, organización fraudulenta, dedicada al fraude sistémico de impuestos con asesoramientos de ex ministros, tiene cerca de 35.000, con sueldos de cinco estrellas y estos si que tienen chalets de lujo, patronean yates, comen en restaurantes de cinco tenedores, a costa del dinero de todos, del de las subvenciones y del que defraudan, y las portadas del ABC, La Razón o La Gaceta los ignoran. Son su mismo clan o peña de Alí Babá y los perros no comen carne de perro.

Los sindicalistas que yo conozco o he conocido, tienen modestísimas economías, tienen un historial plagado de detenciones, torturas y sacrificios por una determinada idea de la organización social. En su mayoría son sobrios, moderados y de ejemplar actitud personal y política. Y he conocido a comunistas, socialistas, anarquista, cristiano de base, curas obreros y hasta falangistas de izquierdas.

El sindicalismo y los sindicatos son esenciales para la convivencia democrática de cualquier país. En el nuestro está recogido en los títulos fundamentales de la Constitución y el advenimiento de un estado, democrático y de libertades tiene una deuda no satisfecha con el sacrificio personal y colectivo de miles de sindicalistas.

Nos denigran, nos insultan y pretenden amotinar a un segmento de los trabajadores contra nosotros. Únicamente no somos mansos subcotizados o cabestros del toro con cuernos de su amo. Como ellos.

Postdata amplia:

Este post está dedicado a la memoria y al trabajo de personas como Marcelino Camacho y Manolo Rubia; Fernando Soto y Eduardo Saborido; Enrique Rodríguez y Antonio Hens; Laureano Mohedano y Paco García Salve; Salce Elvira y María Amor Gutiérrez; Manolo Caballero y Juan José Giner: Manolo Ortiz y Pepe Balmón; Fernando Vico y Pepe Antequera; Ildefonso Jiménez y Paco Povedano Cáliz; Manolo Alcalá y Pepe Ramírez; José Luis García Rúa y Eduardo Cerezo; Juan Jiménez Costilla y Paco Ferrero; Ildefonso López y Antonio Arjona; Germán Toledo y Rafael de la Peña; José Luis Villegas y Manoli Corredera; Pepe Cienfuegos y Rafa Crespo; Manolo Rueda y Paco Muñoz Molina; Antonio Muñoz Otero y Antonio Núñez Magaña; Alejandro Galindo y Pedro Zafra; Frasquito Ojos Verdes y Rafael Laguna; Juan García Baena y Rafael García Contreras; Macario Sánchez y el Padre Llanos; Filomeno Aparicio y Rafael Martínez; Pedro Cortés y Jorge Santamaría; J.V. Ojinaga y Andrés Gálvez…