martes, 21 de agosto de 2012
España en crisis SOBRE EL APOCALIPSIS Y LOS CHORIZOS
Rosa Montero - El País Semanal 19 de Agosto de 2012
Escribo este artículo en la misma semana en que la revista The Economist ha sacado su tremenda portada sobre España (el dibujo de un toro de lidia erizado de banderillas que espera cabecigacho y ya sin fuerzas la estocada de muerte, y por encima de él la palabra Spain con la “ese” cayéndose, de modo que sólo queda “pain”, o sea, “dolor”) y mientras el Consejo General del Poder Judicial discute si paga la indemnización de 208 mil euros a Dívar o no. Este texto tardará varias semanas en publicarse, y no sé si para entonces, para ahora que lo está leyendo, Dívar tendrá los riñones un poco más forrados y España se habrá hundido un poco más en el agujero.
Pero el caso es que me he quedado reflexionando en medio de este duro e inolvidable verano que estamos viviendo. Y lo primero que he pensado es que los Apocalipsis son comunes en la vida de los humanos. Quiero decir que esta percepción de vertiginosa caída hacia la catástrofe es algo que se ha experimentado de manera habitual a lo largo de la historia. Así se sintió media Humanidad a principios de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler parecía dominar la Tierra; o en el crash del 29; o en la Primera Guerra y la epidemia de gripe. Cada vez que los vikingos o los bárbaros o los corsarios arrasaban un pueblo llegaba el Apocalipsis. Pero luego la vida seguía, siempre ha seguido, con más o menos daños, con mayores o menores bajas, pero con esa tenacidad y esa potencia soterrada que la vida tiene. Este momento en el que estamos no puede ser peor; lo que sí creo es que estamos más blandos, más desacostumbrados a la lucha. Tal vez en las últimas décadas hayamos vivido demasiado protegidos. Ha sido un buen regalo del destino, me alegro de ello, pero puede que eso haga que todo nos asuste más de lo debido.
Porque son malos tiempos, desde luego, y sin duda mucha gente está sufriendo. Pero podremos con ello. Quizá en el llamado milagro de la Transición española hubo una suerte de espejismo o de borrachera: éramos muy pobres, lo recuerdo bien, y de repente en 15 o 20 años nos hicimos muy ricos. Qué velocidad tan supersónica. Ahora pienso que quizá nunca fuimos de verdad tan ricos, y que seguramente ahora tampoco somos tan pobres. Hay un tiempo para cada cosa, como dice el Eclesiastés, y creo que nos ha llegado el momento de la realidad y la madurez. Del cambio de sociedad y del compromiso. Porque yo también estoy harta de los políticos, de los diputados con cinco casas en Madrid que cobran dietas de alojamiento, de los infinitos asesores que todos tienen y que pagamos los ciudadanos; estoy harta de los escándalos y la desvergüenza y la marrullería y de que haya personajes que, como Dívar, después de darse una vida opípara a cuenta de nuestros bolsillos, digan que dimiten “sin conciencia de culpa”. Esto es: me indigna y escandaliza que se atrevan siquiera a mencionar la palabra conciencia.
Pero la cuestión es que el problema no es sólo de ellos; no es que haya, por un lado, una panda de mangantes despreciables y por otro un pueblo inocentísimo. Porque, si bien estoy convencida de que, en su conjunto, nuestra sociedad es más decente que sus dirigentes, también creo que todos tenemos que asumir la responsabilidad de nuestras líneas de sombra, de la tendencia al amiguismo, al enchufe, a ese sectarismo que hace que votemos una y otra vez a declarados chorizos, tanto en el PP como en el PSOE o IU (y no es sólo cuestión de ideología, sino también interés personal, porque para eso son los nuestros y nos van a favorecer, nos van a dar empleo, prebendas, negocios, subvenciones). Por no hablar de las muchas ocasiones en que se utiliza eso del “¿con IVA o sin IVA?”, o se aceptan regalos dudosos, o se comete ese sinfín de pequeñas irregularidades que tan habituales son en la sociedad española, porque, a fin de cuentas, todos lo hacen y los poderosos lo hacen mucho más. Y es verdad, los poderosos roban más, pero lo malo es que participar de la pequeña marrullería reafirma la corrupción grande y es lo que a la postre permite que los Dívar digan con toda tranquilidad que tienen la conciencia limpia (o simplemente que tienen conciencia). No sé, me da la sensación, quizá injusta, de que los más violentos ante la crisis, aquellos que sólo se enfurecen con los políticos y se dedican a escupir a la delegada del Gobierno o a romper coches, tal vez luego sean los que más irregularidades cometan personalmente. En resumen: podemos salir de la crisis, pero creo que, para eso, además de exigir justicia (cárcel para los banqueros de las preferentes, por ejemplo), también hay que asumir las propias responsabilidades. Y cambiar, y comprometerse en la regeneración, y ser solidarios.
viernes, 10 de agosto de 2012
Los jornaleros andaluces y la significativas diferencias de sensibilidad ante el robo
Juan Torres López - 09 de agosto de 2012
A ninguna persona nos gusta que nos quiten lo que es nuestro. Tanto
es así que desde tiempo inmemorial los seres humanos nos hemos dado
normas e instituciones para evitarlo y para castigar a quien lo haga.
Comprendo, por tanto, el enojo de los propietarios de los
supermercados donde un grupo de jornaleros andaluces han sustraído
comida. Aunque el objetivo sea noble, ya he dicho que a nadie le gusta
que le quiten lo suyo y entiendo, pues, que hayan dado parte a las
autoridades.
Incluso entiendo que éstas se hayan movilizado enseguida y que los
dirigentes de algunos partidos hayan pedido rápidamente que se castigue a
los culpables. Es lo que ha hecho el portavoz adjunto del Partido
Popular en el Congreso, Rafael Hernando, quien afirmó que espera que el
diputado de Izquierda Unida, Juan Manuel Sánchez Gordillo, sea
denunciado por robo porque, según ha dicho, “las
leyes se tienen que cumplir y tiene que tener conductas ejemplares.
Esta forma de protestas me parecen lamentables y espero que la Justicia
tome cartas en el asunto“las
leyes se tienen que cumplir y tiene que tener conductas ejemplares.
Esta forma de protestas me parecen lamentables y espero que la Justicia
tome cartas en el asunto”.
Ya digo que me parece normal. Pero lo que, sin embargo, no me parece
tan normal es que estas autoridades y los políticos que se han
escandalizado tanto por el hurto de los jornaleros sean tan poco
sensibles a otros robos mucho más grandes que ocurren a diario en
nuestro país. Es decir, que se enrabien tanto por un hurto de poca monta
y no persigan los grandes robos y estafas.
Veamos:
Supongamos que los jornaleros llenaron cada uno de los carros con
comida por valor de 300 euros cada uno (lo que significaría, por cierto,
que la cantidad total hurtada es muy pequeña para Carrefour y Mercadona, pues
entre ambas empresa obtuvieron 845 millones de euros de beneficios en
2011, y si suponemos que recogieron 25 carros de comida resulta que con
ese beneficio se podrían llenar 2,8 millones de carros con comida por
valor de 300 euros cada uno).
Comparemos ahora este hurto con otros tres robos de los que se han producido o se producen día a día en España:
a) Robo de las compañías eléctricas.
El ingeniero Antonio Moreno ha demostrado que “cada día que pasa sin
que el Gobierno apruebe la normativa oficial que defina en qué consiste
“la adecuada renovación y actualización del parque de contadores”, las
compañías eléctricas cobran ilegalmente las siguientes cantidades
(incluido el IVA):
- Más de 600.000 euros por un servicio (“la adecuada renovación y
actualización del parque de contadores”) que no prestan porque el
Gobierno aún no ha definido en qué consiste dicho servicio.
- Entre 196.000 y 342.000 euros por el error positivo que tiene el
80% de los contadores debido a que no han sido verificados
periódicamente porque el Gobierno aún no ha publicado la correspondiente
normativa”.
Es decir que las compañía eléctricas (solo
por cobrar un servicio de renovación y actualización de contadores que
no prestan) roban cada día a los españoles el equivalente a 2.000 carros
de supermercado con comida por valor de 300 euros cada uno, lo que
representa unos 730.000 carros al cabo del año.
Como puede verse en la web de Antonio Moreno (http://www.estafaluz.com)
si se suman los demás conceptos de la estafa continua de estas
empresas, resultaría que nos están robando el equivalente a muchísimos
más carros.
b) Robo de las preferentes.
Como es sabido, un buen número de bancos engañó a miles de
ahorradores españoles colocándoles “participaciones preferentes” como si
fueran depósitos, sin informarles de que en realidad son una especie de
acciones sin derecho a voto y cuyo efectivo solo se podría recuperar en
condiciones muy leoninas (Un reportaje de Tele5 sobre este tema aquí).
Como consecuencia de ese engaño de los bancos alrededor de un millón
de personas han perdido la inmensa mayoría de sus ahorros, calculándose
que esas pérdidas, un verdadero robo, pueden tener un valor de entre
10.000 y 30.000 millones de euros.
Si aceptamos la estimación más baja (10.000 millones), resulta que los
bancos han robado a un millón de españoles, y solo por el concepto de
participaciones preferentes, el equivalente a 33 millones de carros de
supermercado cargados con comida por valor de 300 euros cada uno.
c) Fraude fiscal.
Según los técnicos del Ministerio de Hacienda el 72% del fraude
fiscal (que es de unos 89.000 millones de euros en total), lo realizan
las grades fortunas y grandes corporaciones empresariales, lo que
significa que éstas dejan de pagar a Hacienda unos 64.000 millones de
euros al año.
Si aceptamos que evadir el pago de impuestos al que estamos obligados es un robo a la sociedad, resulta que las
grandes fortunas y corporaciones roban a todos los españoles el
equivalente a 213 millones de carros de supermercado cargados con comida
por valor de 300 euros cada uno.
A estos robos podríamos añadir otros a gran escala, como el que han
padecido las familias engañadas que contrataron con bancos créditos con
cláusulas suelo fraudulentas (información aquí y aquí), los que practican las empresas farmacéuticas (información aquí), o el sinfín diario de malas prácticas de los bancos que cuestan miles de millones a todos los españoles (adicae).
Por no hablar del robo global y de cantidades astronómicas que ha
supuesto la crisis financiera, de el de los rescates bancarios, etc.
En conclusión: me podría parecer razonable que se quiera perseguir y
condenar a los jornaleros que han hurtado unos cuantos carros de comida
por valor de unos 7.500 euros y no en beneficio propio. Pero lo que me
pregunto es otra cosa: ¿cómo es posible que los mismos jueces, fiscales,
policías, autoridades… que están persiguiendo y que terminarán por
encarcelar a los jornaleros responsables por el hurto de unos cuantos
carros de comida no persigan con semejante celo a quienes nos están
robando cantidades que son varios millones de veces más grandes?
No sé que piensan los lectores y lectoras pero, a la vista de este
comportamiento tan contradictorio y de la falta de persecución efectiva
que tienen esos robos multimillonarios, lo que yo creo es que
criminalizan a los jornaleros no porque les preocupe el robo en sí sino
por otra cosa: porque están tirando de la manta para que se vea la peor y
más asquerosa vergüenza de nuestro mundo opulento: el hambre. Un
sufrimiento, no lo olvidemos, que no es un accidente ni el resultado de
la falta de recursos sino, como decía el anterior Relator de las
Naciones Unidas para los Problemas de la Alimentación, Jean Ziegler,
“un crimen organizado contra la Humanidad”. Y es por eso, creo yo, que
los criminales que lo cometen o que ayudan a cometerlo no quieren que se
hable de ello.
Así que no seamos hipócritas: Si las autoridades que tanto reclaman
el respeto al orden y la propiedad fueran coherentes y acabaran con lo
verdaderos ladrones que están robando a la inmensa mayoría de la
sociedad no habría más jornaleros llevándose comida de los
supermercados.
http://juantorreslopez.com/impertinencias/los-jornaleros-andaluces-y-la-significativa-diferencia-de-sensibilidad-social-ante-el-robo/
martes, 31 de julio de 2012
La perversión del Estado de derecho
Lidia Falcón 27/07/2012 http://blogs.publico.es/dominiopublico/
La nueva normativa legal con la que nos amenaza el ministro de Justicia en materia de aborto no solamente traerá mucho sufrimiento a las familias y especialmente a las madres, no sólo significará que se agudicen las diferencias de clase, con la exclusión de las mujeres que tienen menos recursos del acceso a una clínica en buenas condiciones sanitarias en Londres o en Ámsterdam, y que deberán recurrir a abortos clandestinos y sépticos, con sus secuelas de enfermedades, procesos judiciales, quizá prisión para médicos y parteras –no sé si Ruiz Gallardón se propone también encarcelar a las mujeres–, y hasta muertes. Pero puesto que la salud y la felicidad de sus ciudadanos no constituye un problema para la conciencia del ministro de Justicia, lo que sí, desde el punto de vista de un jurista demócrata debería ser motivo de preocupación, cuando no de escándalo, es que fractura gravemente los principios de un Estado de Derecho.
Pero no son únicamente las consecuencias sociales que conllevará la nueva legislación abortiva –será con Irlanda y Malta la más restrictiva de Europa–, lo que pervierte nuestra democracia, es también lo que significa para un Estado de Derecho. Aunque este sea dominado por el aparato que actúa únicamente en defensa de los intereses de las oligarquías de nuestro país, como estamos viendo claramente en la gestión de la crisis.
Desde la transformación que se originó con la Revolución Francesa sobre la estructura del Estado, con el precedente de la Revolución Americana, la burguesía de los países industrializados y modernos aceptó los principios de división de poderes, distinción entre legislación y administración, demarcación de la esfera pública y de la esfera privada, separación entre Estado y sociedad civil. Y se somete cíclicamente a la elección de su órgano legislativo, que se supone representa la voluntad popular. No entraré aquí en la corrupción institucionalizada que significa la ley electoral, con la que los partidos de las oligarquías y de la burguesía se aseguran siempre el dominio del Parlamento. Pero, aún aceptando –qué remedio– esta distribución del poder, la defensa de las disposiciones de este Gobierno debe apoyarse en que los ciudadanos lo votaron. Este principio está siendo gravemente conculcado con ese proyecto de ley de aborto que prepara el Ministerio de Justicia –por supuesto ya lo está siendo con las disposiciones en materia económica que no existían en el programa electoral del partido que gobierna– donde se revela más nítidamente la contradicción entre lo que la sociedad española desea y necesita, especialmente las mujeres que son las víctimas de esas medidas legales, pero también una buena parte de los hombres que las apoyan, y lo que una casta dominante perteneciente a los sectores más ultras de la Iglesia católica pretende imponer. Y cuyos mandatos son los que Ruiz Gallardón está cumpliendo y que sin embargo no constituye ni el 14% de la población española que es la que las encuestas del CIS dicen que cumple con el precepto dominical de asistir a la Misa. Suponiendo que todos los católicos practicantes estén en contra del aborto eugenésico.
Porque la mayoría de la sociedad española –y bueno sería que convocara un referéndum sobre este tema como se hizo en Italia y en Portugal, siempre aquí las castas gobernantes más ultras y más timoratas– no está de acuerdo con una norma que impida a la mujer abortar un embrión o un feto con graves malformaciones que le harán inviable una vida humana. Porque una vida humana no es la del grumo de células que componen un embrión ni la de un feto sin desarrollar de 22 semanas de gestación. La vida humana, que debería ser más respetada por este gobierno ultracatólico que nos ha tocado en suerte, en forma de ayudas a los que no tienen recursos ni vivienda ni sanidad ni comida, es la que se construye muy lentamente desde el momento del nacimiento hasta la muerte, con la aportación de la sociedad a su propio desarrollo. Y que proporciona a los individuos la capacidad de moverse, de pensar, de decidir sus opciones, de trabajar, de amar, de reproducirse. Esas facultades que un feto malformado no tendrá nunca después de nacer y que en cambio son ya patrimonio de su madre. Nadie, no sólo perteneciente a un mundo moderno y científico, sino únicamente compasivo puede imponer a una mujer que de a luz y cuide toda la vida a un hijo incapaz de desarrollarse como un ser humano consciente. Esa sólo puede ser una opción personal de quien se sienta tan dispuesta al sacrificio como para aceptarla.
Debería ser evidente que una legislación represiva como la que se propone el Ministerio no podrá evitar que las mujeres decidan controlar su maternidad interrumpiendo un embarazo no deseado, y, sobre todo, en el caso de la malformación del feto. Las estadísticas que conocemos desde hace ya treinta años nos explican cómo el número de abortos, alrededor de 100.000 anuales, sigue siendo más o menos el mismo desde la transición democrática. Lo que cambia es el número de las que acuden a las clínicas privadas autorizadas, a la Seguridad Social, a las parteras clandestinas y a los países extranjeros. Y, por tanto, las cifras nos dan un gráfico que nos demuestra de qué modo en nuestro país el Estado aplica una política social que no atenúa, al menos en este tema, los sufrimientos que produce el desigual reparto de la riqueza. Ante las enormes diferencias de renta que padece la sociedad española –una de las más injustas de Europa– las ayudas a las madres y a las familias pobres son insignificantes, y mucho más cuando se están eliminando las subvenciones a los dependientes y a las instituciones que los ayudaban.
Es decir, que el Ministerio de Justicia se propone impedir que aborten las mujeres que sepan que están gestando un feto malformado, sin posibilidad de curación, y, al mismo tiempo, participa de un Gobierno que elimina centros de internamiento de dependientes, quita las ayudas económicas a las mujeres que los cuidan en el hogar y resta las subvenciones a las ONG que se ocupaban de ellos. Significa exactamente el regreso a un Estado medieval, donde ni el bienestar del pueblo ni la voluntad expresada electoralmente por este podían influir sobre las decisiones del poder.
Porque el Sr. Ruiz Gallardón no puede excusarse en la mayoría absoluta electoral que le concedieron las urnas en noviembre pasado –con el 40% de los votos–, puesto que esta no representa a la totalidad, ni siquiera a la mayoría del electorado. El 60% restante se distribuye entre otros partidos, cuya inmensa mayoría se encuentra mucho más a la izquierda que el PP. Pero es que todo sociólogo sabe, y también, por supuesto, nuestro pueblo, que no todos los votantes del PP están a favor de una represión tan feroz contra las mujeres gestantes como la que se propone el Ministerio. Y lo sabemos los profesionales de diversas disciplinas humanísticas, abogados, médicos, enfermeras, asistentes sociales, porque a nuestros gabinetes y hospitales llegan mujeres, acompañadas tantas veces de su compañero, solicitando un aborto, que se declaran de derechas y hasta católicas.
Porque las organizaciones católicas que no están de acuerdo con las directrices tridentinas de la jerarquía de la Iglesia muestran mucha mayor comprensión con el aborto en determinadas condiciones, una de las cuales es, por supuesto, la malformación del feto, y así lo manifiestan públicamente organizaciones de cristianos de base, y los teólogos Juan José Tamayo, Margarita Pintos y Benjamín Forcano, que han elaborado una doctrina confesional mucho más compasiva con las mujeres que la crueldad con que se manifiesta la Conferencia Episcopal. Porque, en definitiva, apoyarse como hacen los voceros del gobierno, como el secretario de Estado de Justicia, diciendo que el PP siempre está a favor de los más débiles, y por éstos han de entenderse los embriones o los fetos, es apuntarse a la más perversa demagogia. Los más débiles en esta triste competencia son las madres, puesto que solamente ellas pueden detentar el estatuto de seres humanos, y entre la felicidad y la salud de la madre y la de ese proyecto de ser humano que no ha llegado a desarrollarse no puede haber duda en el momento de elegir.
Así se ha entendido hace ya muchos años, desde la declaración de los Derechos Humanos de 1948 y la del Comité de No Discriminación contra la Mujer de 1982 y en las muchas recomendaciones y disposiciones de la Organización Internacional de la Salud, como en las que adoptaron los países civilizados en la IV Conferencia de la Mujer de Beijín en 1995, entre los que se quiere contar España como perteneciente a Europa, donde se establece el derecho de las mujeres a controlar su maternidad y se exige a los Estados que garanticen las buenas condiciones sanitarias públicas para que puedan practicarse un aborto, y donde se defiende una política eugenésica que evite el nacimiento de 15.000 seres malformados cada año, como sucedía durante la dictadura franquista. Etapa a la que desean vivamente regresar nuestros gobernantes.
“Porque el jurista no es, ni puede ser, un vigilante de un orden establecido –en este caso el de la Iglesia católica– sino que debe ser partícipe del proceso constructivo de una sociedad humana que a través de la ley tiende continuamente a evolucionar”. Exactamente lo que no es nuestro Ministro de Justicia, apegado a los principios represivos de una jerarquía eclesiástica de la Contrarreforma. Y esto no lo digo yo, sino la Memoria del Consiglio Superior de la Magistratura, ya de 1970, titulada Realidad Social y Administración de Justicia, en Italia, país donde vive y reina el Vaticano y su corte, y donde la ley de aborto es mucho más permisiva y liberal que lo será la española.
http://blogs.publico.es/dominiopublico/
lunes, 30 de julio de 2012
Pasaba por allí
JUAN JOSÉ MILLÁS - La nueva España de Asturias - lne.es 29/07/2012
Cuanto más densa es la realidad, más porosos son los medios encargados de contárnosla. A medida que los sucesos se amontonan, los periódicos adelgazan. A más materia informativa, menos periodistas para dar cuenta de ella. Así las cosas, llega Mario Draghi, presidente del BCE, o sea, el banco de Europa, y dice la siguiente obviedad: «El BCE hará lo necesario para sostener el euro». Es como si el presidente de Coca-Cola hiciera una declaración solemne para asegurar que Coca-Cola apoyará a la Coca-Cola. Una idiotez, en fin. Se nos ocurre a usted y a mí, que somos unos piernas. A un servidor le nombran mañana presidente de la Renault y lo primero que se le ocurre es manifestar que la Renault está a favor de la Renault.
Pues, bien, los mercados reaccionan a la declaración absurda de Draghi aflojando un pelín la presión del tornillo sobre nuestros gaznates. Quiere decirse que la prima de riesgo, en el caso de España, pasa de los seiscientos y pico puntos a los quinientos y muchos. Como si el cirujano entrara en su habitación y le dijera:
-Enhorabuena, ya no le vamos a amputar la pierna por aquí, sino un centímetro más abajo.
Vale, un centímetro está bien, pero no es como para que los telediarios abran diciendo que la prima de riesgo se desploma. Los que continuamos desplomándonos, y deslomándonos, somos nosotros, usted y yo, que no nos hemos metido con nadie.
No es todo. Llega Rato al Parlamento para explicar el agujero de 25.000 millones de Bankia, antes Caja Madrid, y recomienda que preguntemos al Banco de España y a las consultoras que redactaron los estudios independientes, porque él pasaba por allí. Vio el accidente, desde luego, ya que había salido a comprar tabaco en el momento del golpe, pero no se detuvo mucho tiempo. Vale, tío, eres un genio, siempre te pillan de paso. En el mismo telediario, hecho por cuatro gatos, los cuatro becarios de este año, aparece el que fuera el gran jefe de Novacaixagalicia, que en tiempos debió de ser Caixagalicia, o así, y asegura que él carecía de responsabilidades ejecutivas. Estaba de adorno, aunque cobraba como si hiciera algo. Pregunten a otros.
¿Les apetece un postre? Ahí va: el juez Dívar, obligado a dimitir por corrupto, será indemnizado. Pobre.
http://www.lne.es/vida-y-estilo/gente/2012/07/29/pasaba/1277285.html
Cuanto más densa es la realidad, más porosos son los medios encargados de contárnosla. A medida que los sucesos se amontonan, los periódicos adelgazan. A más materia informativa, menos periodistas para dar cuenta de ella. Así las cosas, llega Mario Draghi, presidente del BCE, o sea, el banco de Europa, y dice la siguiente obviedad: «El BCE hará lo necesario para sostener el euro». Es como si el presidente de Coca-Cola hiciera una declaración solemne para asegurar que Coca-Cola apoyará a la Coca-Cola. Una idiotez, en fin. Se nos ocurre a usted y a mí, que somos unos piernas. A un servidor le nombran mañana presidente de la Renault y lo primero que se le ocurre es manifestar que la Renault está a favor de la Renault.
Pues, bien, los mercados reaccionan a la declaración absurda de Draghi aflojando un pelín la presión del tornillo sobre nuestros gaznates. Quiere decirse que la prima de riesgo, en el caso de España, pasa de los seiscientos y pico puntos a los quinientos y muchos. Como si el cirujano entrara en su habitación y le dijera:
-Enhorabuena, ya no le vamos a amputar la pierna por aquí, sino un centímetro más abajo.
Vale, un centímetro está bien, pero no es como para que los telediarios abran diciendo que la prima de riesgo se desploma. Los que continuamos desplomándonos, y deslomándonos, somos nosotros, usted y yo, que no nos hemos metido con nadie.
No es todo. Llega Rato al Parlamento para explicar el agujero de 25.000 millones de Bankia, antes Caja Madrid, y recomienda que preguntemos al Banco de España y a las consultoras que redactaron los estudios independientes, porque él pasaba por allí. Vio el accidente, desde luego, ya que había salido a comprar tabaco en el momento del golpe, pero no se detuvo mucho tiempo. Vale, tío, eres un genio, siempre te pillan de paso. En el mismo telediario, hecho por cuatro gatos, los cuatro becarios de este año, aparece el que fuera el gran jefe de Novacaixagalicia, que en tiempos debió de ser Caixagalicia, o así, y asegura que él carecía de responsabilidades ejecutivas. Estaba de adorno, aunque cobraba como si hiciera algo. Pregunten a otros.
¿Les apetece un postre? Ahí va: el juez Dívar, obligado a dimitir por corrupto, será indemnizado. Pobre.
http://www.lne.es/vida-y-estilo/gente/2012/07/29/pasaba/1277285.html
martes, 17 de julio de 2012
Los ricos y los defraudadores, primero
JUAN JOSÉ MILLÁS - 16/07/2012 - La opinión de la Coruña
Si lo hemos entendido bien, la democracia ha sido suspendida hasta nueva orden. Usted puede votar a quien quiera, pero, gane quien gane, el presidente del Gobierno español, lejos de obedecer a sus ciudadanos para los que supuestamente trabaja y de los que evidentemente cobra, se cuadrará ante Alemania, ante Bruselas, ante los mercados o ante cualquiera otra de las abstracciones con las que venimos denominado a los golpistas que han usurpado la soberanía del poder popular.
Si lo hemos entendido bien, el candidato a las elecciones generales, una vez en Moncloa, podrá incumplir punto por punto el programa electoral presentado a los contribuyentes sin sentirse obligado por ello a dimitir, a convocar elecciones o a pedir perdón. Bastará con que diga que es un mandado, como hizo Rajoy el miércoles en el Parlamento. Lo de "soy un mandado" cuadra muy bien con nuestra idiosincrasia, signifique lo que signifique idiosincrasia.
Habíamos sido un país de mandados hasta ayer y ahora volvemos a donde solíamos por pura nostalgia de las cadenas.
Si lo hemos entendido bien, en el futuro, el programa electoral se limitará, para salvar las apariencias, a una declaración de buenas intenciones con las que al día siguiente de la contienda electoral nos limpiaremos el culo en una suerte de aquelarre colectivo que funcionará a modo de catarsis, signifique lo que signifique catarsis. Si lo hemos entendido bien, Rajoy ha devenido ya en un ordenanza, en un conserje, en un sargento chusquero, no sé, de Merkel a quien en el futuro le servirá el café y le hará los recados. No preocuparse, doña Angela proviene de la Alemania oriental de antes de la caída del muro y conoce los peligros de la burocracia soviética, de modo que cuando le ordene hacer esto o lo otro lo hará con conocimiento de causa, no por el mero placer de mandar. Lo sorprendente es que Rajoy haya aceptado el trabajo de recadero con esa sumisión cuando se escandalizaba de la falta de soberanía de Zapatero que, comparado con él, era en esta Europa basura que estamos construyendo un verdadero emperador.
Si lo hemos entendido bien, estamos naufragando y lo que intenta Rajoy es que abandonemos el barco con cierto orden. Los ricos y los defraudadores, primero.
http://www.laopinioncoruna.es/opinion/2012/07/16/ricos-defraudadores/627840.html
Si lo hemos entendido bien, la democracia ha sido suspendida hasta nueva orden. Usted puede votar a quien quiera, pero, gane quien gane, el presidente del Gobierno español, lejos de obedecer a sus ciudadanos para los que supuestamente trabaja y de los que evidentemente cobra, se cuadrará ante Alemania, ante Bruselas, ante los mercados o ante cualquiera otra de las abstracciones con las que venimos denominado a los golpistas que han usurpado la soberanía del poder popular.
Si lo hemos entendido bien, el candidato a las elecciones generales, una vez en Moncloa, podrá incumplir punto por punto el programa electoral presentado a los contribuyentes sin sentirse obligado por ello a dimitir, a convocar elecciones o a pedir perdón. Bastará con que diga que es un mandado, como hizo Rajoy el miércoles en el Parlamento. Lo de "soy un mandado" cuadra muy bien con nuestra idiosincrasia, signifique lo que signifique idiosincrasia.
Habíamos sido un país de mandados hasta ayer y ahora volvemos a donde solíamos por pura nostalgia de las cadenas.
Si lo hemos entendido bien, en el futuro, el programa electoral se limitará, para salvar las apariencias, a una declaración de buenas intenciones con las que al día siguiente de la contienda electoral nos limpiaremos el culo en una suerte de aquelarre colectivo que funcionará a modo de catarsis, signifique lo que signifique catarsis. Si lo hemos entendido bien, Rajoy ha devenido ya en un ordenanza, en un conserje, en un sargento chusquero, no sé, de Merkel a quien en el futuro le servirá el café y le hará los recados. No preocuparse, doña Angela proviene de la Alemania oriental de antes de la caída del muro y conoce los peligros de la burocracia soviética, de modo que cuando le ordene hacer esto o lo otro lo hará con conocimiento de causa, no por el mero placer de mandar. Lo sorprendente es que Rajoy haya aceptado el trabajo de recadero con esa sumisión cuando se escandalizaba de la falta de soberanía de Zapatero que, comparado con él, era en esta Europa basura que estamos construyendo un verdadero emperador.
Si lo hemos entendido bien, estamos naufragando y lo que intenta Rajoy es que abandonemos el barco con cierto orden. Los ricos y los defraudadores, primero.
http://www.laopinioncoruna.es/opinion/2012/07/16/ricos-defraudadores/627840.html
domingo, 15 de julio de 2012
¡Que se jodan!
La cosa ha quedado bastante clara. Estamos donde estábamos. En 1789 y
en 1936. Una minoría oligárquica, un conjunto de privilegiados que
explotan, parasitan y viven a costa de una amplia mayoría y que están
dispuestos a eternizarse en esta situación. Desde las falsas e ilegales
mayorías. Desde las leyes injustas y desde los medios de desinformación
de masas.
O ellos o nosotros. Es la lucha de clases, idiotas. Esos niñatos
engominados que con corbatas verde acuden al Congreso, esas muñecas
peponas bronceadas con rayos uva, hijas de su franquista y corrupto
padre y de su p…epera madre, que aplauden y jalean que se le recorte la
prestación a los parados, que se suba el IVA a los servicios funerarios,
que mandan a Cuba a los sindicalistas e insultan como vagos a los
desempleados. O ellos o nosotros. Y pasaran meses, años, bienios o
trienios, pero vamos a ser nosotros.
¡Que se jodan ellos! Si, que se jodan, cuando los veamos correr
buscando un agujerillo por la Castellana o por el Paseo de Gracia,
perseguidos como lo que son, malnacidos, delincuentes y vividores de lo
ajeno. Lo vimos en la película Novecento y lo veremos en vivo. Pasará un
tiempo, indefinido, pero pasará.
Han disimulado su real ideología, sus principios y sus intenciones.
Le llaman crisis a su monumental estafa, hablan como un microsurco
rayado de la “herencia recibida”, pero su objetivo único era desposeer
de derechos a los trabajadores, atracar a las clases populares para que
paguen sus deudas privadas, las de sus bancos y las de sus burbujas
inmobiliarias, los tributos que dejan de pagar con sus SICAVs, con sus
amnistías fraudulentas y aplaudir e insultar desde sus casposas escaños
de representantes de su merde.
He aquí el trajín central del franquismo español, nunca enterrado, al
que le “toca” una decena de veces la lotería con décimos que compran
después del sorteo, que cobran dietas como diputados por Castellón
cuando viven en una urbanización de lujo en el Madrid más facha, que no
pueden mentir y robar más y que toda su ideología se guisa en un perol
con tres condimentos: insolidaridad, reaccionarismo y fraude.
Vivimos en su mismo caldo. Sus monarcas y sus iglesias, contemplan, intocables, como se pudren los demás. Una altanera destemplanza de representantes de no se sabe que.
Vivimos en su mismo caldo. Sus monarcas y sus iglesias, contemplan, intocables, como se pudren los demás. Una altanera destemplanza de representantes de no se sabe que.
Una ministra italiana, de derechas, lloró, sincera y amargamente,
cuando tuvo que anunciar unas medidas contra la población civil, otra,
una vicepresidenta de una tómbola, hija de un generalote golpista y
chapucero, sonreía, feliz, cuando se anunciaban las mismas medidas en su
país. Hay, hasta distintas formas de ser de derechas. Y a nosotros nos
han tocado las peores.
O ellos o nosotros. Y seremos nosotros.
Y se joderan, ellos.
http://lucasleonsimon.wordpress.com/2012/07/15/que-se-jodan/
martes, 10 de julio de 2012
Feliz verano
Es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera.
ALMUDENA GRANDES 9 JUL 2012 - El País
Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.
Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.
El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir.
http://elpais.com/elpais/2012/07/06/opinion/1341572523_809224.html
ALMUDENA GRANDES 9 JUL 2012 - El País
Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.
Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.
El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir.
http://elpais.com/elpais/2012/07/06/opinion/1341572523_809224.html
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